¿Cómo nació nuestro hospital en otro siglo? ¿Cuáles fueron las peripecias de su acontecer?

En la Mítica Santa María del Buen Ayre, poblada de leyendas y "huecos de ánimas, los "locos mansos" transitaban las calles o las orillas del río; fueron divertidos bufones de damas o señores o inadvertidos ocupantes de habitaciones de terceros patios sombreados y de higueras. A los "locos/as" excitados se les reservaban las cárceles del Cabildo, a veces engrillados, otras encepados. Esto si eran de clase baja o esclavos. Si eran mujeres de clase alta, tenían la alternativa de las celdas de algún convento de clausura y precisamente, por ser el de "las catalinas" (monjas dominicanas de clausura) el primero en fundarse en Buenos Aires, fue el receptor de delirios e histerias femeninas. También hubo locos famosos que ocuparon las páginas de la historiaOrdenes o hermandades hospitalarias, entre ellas las de los frailes Betlemitas, trataron y lograrón ubicar dentro de la ciudad espacios para la dilemática contención de la locura y también fueron socorridos por esas órdenes, verdaderas y numerosas "cortes de milagro" de ciegos, tullidos, enfermos y mendigos, que pululaban por las calles porteñas. El historiador Paul Groussac, relata que en el año 1734, el vecino Don Ignacio Ceballos, dona a la Compañia de Jesús un terreno en Los Andes de San Pedro y una amplia finca en el sur de Buenos Aires. Ellos edificaron allí la residencia de Belén hasta expulsión de los jesuitas en el año 1767. Acontecido esto, los Betlemitas reclamaror la Lomas para sus obras; es en este tiempo de los Betlemitas que las Lomas toman el nombre de Convalecencia. En tiempos de Rivadavia se comienza a pensar en un proyecto de los hospicios (de hosped=huésped), pero sin duda no era aún el Kairós, el momento adecuado. Llega el gobierno de Rosas. Las Lomas serán ocupadas por los cuarteles de Cuitiño (la mazorca) cuyas ruinas quedan aún como reliquia histórica.Solo despúes de Caseros el proyecto largamente esperado podrá llevarse a término. La Sociedad de Damas de Beneficencia pone todo su empuje y coraje impregnado de la filosofía asistenciales propia de su tiempo, pero ve claramente el límite entre el proyecto benefactor y el proyecto científico y solicita el asesoramiento de un médico ilustre en ciencia y apellido, el Dr. Ventura Bosch, quien elaborará un programa para un gran hospital, tomando el modelo de los hospitales franceses. Corría el año 1853. Mientras se convocaban arquitectos y paisajistas que plasmarían el hospital futuro, fue inagurado provisoriamente con 66 pacientes el Patio de Dementes; era ya marzo de 1854. Recién a fines del siglo se va terminando la construcción de los grandes pabellones hoy centenarios. Ventura Bosch morirá joven aún, víctima de la fiebre amarilla; como Abraham, no alcanzará a ver la tierra prometid a. Pero el hospicio ya estaba fundado. La historia del hospital es una intrincada red de relaciones riquísimas, grandes y pequeñas, de héroes y de figuras brillantes y también de seres anónimos y olvidados, de figuras que llegaron al bronce como Ventura Bosch, Jackob, Moyano, del Valle. De ilustres médicos, profesores, investigadores, valientes enfermeras y religiosas y toda clase de hombres y mujeres que trabajarón para hacer crecer el hospital con esfuerzo y amor, en tiempos duros, con la consigna: "Suaviter in Modo, Fortiter in Re". EL siglo XX traerá la revolución psicoanalítica, la década del 50 la revolución psicofarmacológica con sus pioneros, los Dres. Martinez Dalke, Vicente Armando, Roberto Saubited, Guillermo Accuse Ruiz, Carlos Márquez y otros. Son 140 años de historia. El cambio impuesto por el tiempo es irreversible. Otros modelos, otros perfiles, otras filosofías, otros abordajes, nos abren a la pluralidad de lo nuevo. Pero aquí casi al borde del siglo XXI y dentro del sentido operante de los tiempos y a la luz de la historia este homenaje reconoce que todos dieron lo mejor de sí, no simplemente un vigilar y castigar en el sentido de Faucault. Este pasado será la raíz del cambio, el pasado de nuestro presente y nuestro futuro. Nuestro especial recuerdo a dos figuras del pasado: